martes, 29 de diciembre de 2015

Ritual Navajo para Impedir el Culto a las Heridas

Escuché una vez a Caroline Myss, autor  de "Por qué la gente no se cura y cómo  podría conseguirlo", describir el ritual que los indios navajos utilizan para impedir que el culto a las heridas se convierta en adicción:

Los navajos reconocían la necesidad que tiene la gente de hablar de sus heridas y de que el grupo sea testigo de ello. Consideraban, por otro lado, que nombrar las heridas les infundía poder, especialmente cuando esto no se hacía en exceso. Así que, cuando una persona quería compartir un agravio o una pesadumbre, la tribu se reunía y la persona tenía permiso para exponerla en el círculo. Podía ventilar su pena en tres ocasiones y todos escuchaban con empatía y compasión, pero a la cuarta ocasión, cuando la misma persona entraba en el círculo, todo el mundo se volvía de espaldas diciendo: «¡Basta! Te hemos escuchado expresar tu asunto tres veces. Lo hemos acogido. Ahora suéltalo. No queremos oírlo otra vez».

Aquello servía de poderoso ritual de apoyo para soltar el dolor pasado. ¿Te imaginas si apoyásemos a nuestros amigos de la misma manera? ¿Qué pasaría si después de escucharles quejarse de sus heridas y expresar su victimismo tres veces dijésemos: «Ya te he oído hablar de esto lo suficiente. Es hora de que lo sueltes. No daré a tus heridas poder sobre ti por más tiempo dejándote hablarme de ellas. Te quiero demasiado para permitirlo».

Estoy seguro de que si hiciéramos  esto la mayoría de nuestros amigos nos tacharían de traidores. Lo más probable es que no considerasen nuestro comportamiento como un acto de apoyo....

Extraído del libro: "El Perdón Radical" de Colin Tipping

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