lunes, 2 de junio de 2008

Oración de Thomas Merton

Querido Dios, no tengo ni idea de adónde voy.
No veo el camino que me espera.

No puedo saber conc erteza adónde me llevará.

Tampoco me conozco realmente a mi mismo... y el hecho de que yo crea que stoy siguiendo Tu voluntad no significa que lo esté haciendo realmente.
Pero creo esto:

Creo que el deseo de complacerte realmente te complace.

Espero tener ese deseo en todo cuanto haga.

Espero no persistir en nada que no sea ese deseo.

Y sé que si actúo de este modo, me guiarás por el buen camino, aunque es posible que yo no lo sepa en ese momento.
Por eso siempre confiaré en Ti, porque aunque pueda estar perdido y en la antesala de la muerte no tendré miedo, porque sé que nunca permitirás que afronte mis problemas completamente solo.

1 comentario:

Esmeralda Monte dijo...

Esta bellísima oración hace muchos años que la conozco y puedo asegurar que es una oración de abandono y de luz, al dejar fluir toda la sabiduría divina en nosotros con humildad y reconocimiento de que en muchas ocasiones no sabemos cuál es el camino y nos desorientamos.
La mano de Dios se extiende hacia nuestras almas reconduciéndola por el camino del gozo, la paz, la libertad y la sabiduría.
Merece la pena recitarla en silencio y dejarnos llevar con la certeza tanto del encuentro con nosotros mismos y con la divinidad.
Esmeralda.