domingo, 1 de junio de 2008

Desdicha, Felicidad, Alegría.... Amor

Cuanto más desees ser feliz, más desdichado serás....


El deseo de felicidad demuestra que no eres feliz en este momento. El deseo de felicidad simplemente demuestra que eres una persona infeliz. Y una persona infeliz proyecta en el futuro que alguna vez, algún día, será feliz. Esa proyección procede de la desdicha, lleva en sí misma las semillas de misma desdicha. Es algo que sale de ti; no puede ser algo distinto de ti. Es tu hijo/a: su cara será como la tuya; tu sangre circulará por su cuerpo. Será tu continuidad.

Si te sientes desdichado, cualquier cosa que sueñes, cualquier cosa que proyectes, te producirá desdicha. De modo que lo primero que hay que tener en cuenta es no soñar, no proyectar. Lo primero es estar aquí y ahora. Sea lo que fuere, tienes que estar aquí y ahora, y entonces se producirá una revelación formidable.

Esta revelación consiste en que nadie puede ser infeliz en el aquí y el ahora.

La felicidad no es algo que se crea; la felicidad es algo que se ve. Ya está. En el mismo momento puedes ser feliz, tremendamente feliz. La feliciad está donde tú estés: dondequiera que estés ahí está la felicidad. Está a tu alrededor, es un fenómeno natural. Es como el aire, como el cielo. No es algo que se haya de buscar; es la materia misma del universo. La alegría es la materia misma del universo. Pero tienes que mirar lo que tienes delante de tí, lo inmediato. Si miras a los lados se te escapará.....

La alegría singifica entrar en tu ser. Al principio resulta difícil, arduo. Al principio tendrás que enfrentarte al sufrimiento; el camino es muy duro. Pero cuanto más te internes en él, mayor será la recompensa.

Quien vive en la alegría naturalmente vive en el amor. El amor es la fragancia de la flor de la alegría. Dentro hay alegría; no puedes contenerla. Hay tanta que resulta insoportable. Si intentas ser mezquino con ella, sentirás dolor. La alegría puede ser tanta que si no la compartes puede convertirse en sufrimiento, en dolor.

La Alegría hay que compartirla. Al compartirla te descargas, al compartirla brotan nuevas fuentes en tu interior, nuevos ríos, nuevos manantiales. compartir esa alegría es el amor. Por tanto, hay que recordar una cosa: que no se puede amar a menos que se haya alcanzado la alegría. Y es lo que hacen millones de personas. Quieren amar, pero no saben nada de la alegría. Entonces su amor está hueco, vacío, no tiene sentido. Su amor les trae desesperación, sufrimiento, agustia; crea el infierno. A menos que tengas alegría no puedes amar. No tienes nada que dar porque eres un mendigo. En primer lugar tienes que ser un rey y la alegría te hará rey.


(Extractos del Libro de la Alegría de Osho)

1 comentario:

darYrecibir dijo...

gracias por compartirme tu alegría, esta sonrisa lo dice todo