miércoles, 26 de marzo de 2008

ZULEIKA


(Imagen de Adonis- Richard Franklin, extraida de www.allposters.es)


Uno de los grandes ejemplos de amor es la relación entre el Profeta José (que la paz de Allah sea con él) y Zuleika, la esposa de Putifar. Se dice que José era más radiante y más hermoso que ningún profeta anterior. Zuleika se enamoró de él en cuanto le vió.Zuleika lo sacrificó todo por su amor a José – dinero, reputación y posición. Estaba tan loca por él que solía regalar sus joyas más preciosas a cualquiera que le hubiera visto y le contase lo que habísa estado haciendo. De esta forma se convirtió en el escándalo de la aristocracia egipcia – una mujer casada, vergonzosamente enamorada del esclavo de su marido.Hay una profunda verdad en todo esto.


Un amor tan poderoso tiene algo de prohibido y hasta algo de ilícito. Te puede llevar más allá de las convenciones y límites de tu sociedad. Te puede llevar a la Verdad.Cuando Zuleika escuchó que todas las damas de la sociedad la estaban criticando, decidió devolverles el golpe. Invitó a sus amigas a comer y de postre les sirvió fruta acompañada de afilados cuchillos para pelarla. Entonces ordenó venir a José. Todas las mujeres quedaron tan fascinadas por su belleza que se olvidaron que estaban pelando y se cortaron.


Zuleika comentó: “¿Véis?. Y ahora, ¿me culpáis?”.Años después, sus posiciones en la sociedad se habían invertido. José había llegado a ser amigo del Faraón y su más íntimo consejero, el hombre más poderoso del país. Zuleika había sido repudiada por su marido a causa de su amor escandaloso y se había visto rebajada a ganarse la vida miserablemente, mendigando y realizando trabajos serviles.Un día José vio a Zuleika en la calle. El vestía una túnica de seda y montaba un hermoso caballo, rodeado de consejeros y de su propia guardia personal. Zuleika estaba envuelta en harapos y su belleza había desaparecido después de las dificultades de los últimos años. José dijo: “Oh Zuleika!, antes, cuándo tú te querías casar conmigo, te tuve que rechazar. Eras la esposa de mi amo. Ahora eres libre y yo ya no soy un esclavo. Si tú quieres, me casaré contigo ahora”.


Zuleika le miró con sus ojos llenos de luz y dijo: “No, José. Mi gran amor por ti no era más que un velo para mí y el Amado. He rasgado ese velo. Ahora que he encontrado al Amado ya no necesito tu amor”.A través de su gran amor por José, Zuleika encontró lo que todos estamos buscando: la Fuente del Amor.


Relato extraido del Libro de "El Amor es el Vino" de Sheik Muzaffer Ozak


Nuestras relaciones son recursos didácticos que nos llevan a aprender/recordar el camino a la Fuente del Amor. Todas nuestras relaciones nos brindan oportunidades para conocernos a nosotros mismos mejor y nos sirven de guía para conocer, llegar a La Fuente del Amor.....

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