miércoles, 26 de marzo de 2008

LA POSTERGACIÓN


Existe un enemigo capaz de hacer fracasar los más hermosos sueños, los más ambiciosos proyectos y las más brillantes posibilidades de realización personal: la postergación.La postergación o procrastinación (denominación utilizada por la Psicología clásica), consiste en derivar a un futuro incierto la realización de algo.Algunas personas a pesar de que saben que hacer determinada cosa les beneficiaría, se las ingenian para no hacerlas mediante la estrategia de postergar y si bien dicha estrategia varía según cada uno de nosotros, en mi práctica de consulta he visto algunas "clásicas" presentes en la gran mayoría de quienes postergan.Las estrategias postergadoras: El "cómo" nos las ingeniamos para postergar, siempre contiene al menos alguno de los siguientes elementos:


• Inventamos excusas. Desde tener que ocuparnos de los niños hasta decirnos que es mejor aguardar a nuestro próximo cumpleaños, desde "ahora no porque tengo tal problema" hasta convencernos de que lo adecuado será esperar a "tener ganas", desde emplear nuestro tiempo en ocupaciones intrascendentes (mirar televisión o lanzarnos a hacer algo que no es prioritario) a prometernos "mañana sin falta lo haré" aún sabiendo que ese mañana probablemente no se concretará jamás pues cuando llegue se convertirá en hoy y nuevamente habrá un mañana lejano.


• Nos evadimos mentalmente. Llegado el momento en que tenemos que ponernos en acción, "misteriosamente" nuestros pensamientos se desvían hacia otros temas ¡y nos convencemos de que son realmente importantes!


• Nos aferramos a significados y asociaciones mágicas. "El mejor momento será cuando salga de vacaciones porque entonces estaré más tranquilo/a", "el lunes sin falta comienzo porque comenzará una nueva semana y será más fácil", "primero me ocuparé de tal otra cosa y luego sí lo haré", "el mejor momento será el próximo 1º de enero", "aguardaré a que mi esposo/a solucione el problema que enfrenta actualmente", "esperaré a sentirme completamente decidido/a", etc., etc., etc. Se cual sea la estrategia empleada, el resultado es un doloroso sentimiento de inconclusión. Por más que hagamos el esfuerzo de engañarnos, sabemos que hemos fracasado una vez más y ello repercute dramáticamente sobre nuestra autoimagen, el concepto que tenemos de nosotros mismos y baja drásticamente el nivel de la autoestima y autovaloración. Y no importa qué estamos postergando. Da lo mismo que se trate de ordenar el armario o comenzar una carrera universitaria, dejar de beber o empezar a realizar ejercicio físico, hablar con determinada persona o bajar de peso, empezar a ordenar los gastos o responder a un e-mail.


Y por qué postergamos?


1) Porque aún no tenemos un proyecto de vida claro y satisfactorio y entonces actuamos en base a golpes de improvisación, pero siempre adoptando decisiones "flotantes" y rápidamente modificables.La falta de un proyecto definido, nos impide contar con una gran meta hacia la cual dirigir nuestros pasos. Construirnos un proyecto de vida es imprescindible si queremos sentirnos estimulados y reconfortados por la existencia. Ello nos permite visualizar el camino que nos conducirá hacia la autorrealización personal.


2) Porque todavía no poseemos la suficiente información sobre cómo poner en práctica lo que queremos. Muchas veces no tenemos una noción clara de cuál es nuestra verdadera vocación ni de cuáles son nuestros reales recursos internos. En el primer caso, la consecuencia es perder tiempo recorriendo caminos erróneos e insatisfactorios y en el segundo, vivir por debajo de tus reales posibilidades


3) Porque hemos "modelado" (tomado como modelo) a alguien que en el pasado fue importante (generalmente uno de nuestros padres) y que se caracterizaba por postergar. Es conveniente analizar cómo fue nuestra relación con ese alguien y mediante el empleo de determinadas técnicas -en mi caso del Coaching Astrológico- "desprendernos" de ese modelo y construir uno propio basado en nuestra personalidad y expectativas.


4) Porque nuestro nivel de autoestima es bajo y consciente o inconscientemente no confiamos en nosotros mismos. En este caso se impone hacer algo, porque la autoestima no se eleva mágiamente sino a través de un proceso que incluye cambiar el como pensamos sobre nosotros mismos. He sido testigo de muchos casos en que mediante la aplicación del Coaching Astrológico, las personas han experimentado cambios asombrosos y de cómo eso ha repercutido en todas las áreas de sus vidas (relaciones de pareja, éxito profesional, relaciones sociales, etc.). ) Porque hemos incorporado la postergación como un hábito. Un hábito no se cambia apelando únicamente a la voluntad, sino sustituyéndolo por otro hábito. El mejor camino para anular un hábito autodestructivo o autosaboteador, consiste en desarrollar nuevos hábitos constructivos que nos aporten bienestar, placer y alegría


Desde hacía un buen tiempo, Juan se sentía mal. Su sobrepeso y hábitos sedentarios habían convertido su vida en algo muy diferente a lo que él quería. Ese viernes por la noche antes de dormirse, se hizo una promesa: -Mañana sábado me levantaré temprano y saldré a trotar al Sol. Se durmió feliz, pensando en lo bien que se sentiría incorporando el ejercicio a su vida. Se sentiría contento cada vez que se mirara al espejo. Su piel se broncearía con los rayos solares. Dispondría de más energía y entusiasmo para trabajar. El automento de su autoconfianza le ayudaría a crecer en sus actividades comerciales y profesionales. Mejoraría su desempeño sexual. El sueño lo encontró sonriendo. A la mañana siguiente sonó el reloj despertador. Juan abrió un ojo, miró la hora, pensó "dormiré diez minutos más y luego sí, a trotar al Sol" y apagó la campanilla. Cuando finalmente despertó, habían transcurrido cuatro horas. Se dijo "ahora sí, a salir a trotaral Sol" y se levantó. Se le ocurrió tomar un desayuno y pensó "desayuno rápido y luego salgo a trotar al Sol". Terminó de desayunar treinta minutos más tarde y mientras fue al baño, se duchó y vistió, vio que ya era mediodía. Pensó "ahora no tiene sentido salir a trotar, almorzaré algo rápido y luego sí, a hacer ejercicio al Sol". Cuando hubo almorzado sintió somnolencia pues había bebido algunos vasitos de vino. Se dijo "mejor me duermo una breve siesta y luego salgo descansado a trotar al Sol". El vino ingerido hizo su efecto y nuestro amigo se despertó varias horas más tarde. Miró por la ventana y ya no vió al Sol. ¡Había llegado la noche!


Por favor, si tienes el hábito de postergar piensa en cómo ello ha influído en tu vida. Y a continuación, toma la decisión de terminar con él.
¡No esperes a que llegue la noche! ¡Aún el Sol está brillando para ti!

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